La seguridad arde en las llamas de la privatización
Uno de los requisitos que exige la OACI para la aprobación de la realización de vuelos en un aeropuerto es la existencia de un equipo de salvamento y extinción de incendios que salvaguarde la seguridad de las operaciones.
Hasta el pasado 3 de diciembre de 2010 este equipo de profesionales poseía un carácter público que les permitía ejercer su trabajo sin ningún tipo de restricciones legales. A partir de la creación de la Sociedad Anónima Aena Aeropuertos y de su externalización hacia esta nueva empresa, los bomberos de aeropuerto han perdido su autoridad en favor de la supuesta rentabilidad que ofrece la pertenencia a un ente privado.
Dado que este servicio es una actividad que trabaja en favor de la protección civil la productividad que puede obtenerse de ella es simplemente social, requiriendo para ello, además, elevadas inversiones en equipos muy especializados que resultan extremadamente caros.
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